Microcrédito (que NO es “Microconfianza”)

Esta semana el Sr. Berlusconi lanzó a la prensa algunas declaraciones de intenciones dudosas, por decir lo menos. Si se quisiera interpretar sus proposiciones con malicia, se podrían leer de la siguiente forma: “Desafortunadamente en nuestros campos de refugiados se vive en condiciones comparables a las de los campos de concentración, así que mejor expulsemos a los refugiados lo más pronto posible, para que ya no tengan que vivir bajo condiciones semejantes” (¡!) Yo tendría una propuesta un poco diferente, Señor Bärlusconi (N. de T.: “Bär” significa “oso” en alemán): ¿por qué no ayuda a los inmigrantes y refugiados a mejorar sus condiciones de vida en sus lugares de origen? Esto sería mejor que tratar de espantarlos con el prospecto de “campos de concentración”, antes de que decidan someterse a condiciones inhumanas y emigrar a Europa (que si las prefieren a tener que enfrentarse a la miseria en sus lugares de origen, ha de ser por algo, ¿no? También N. de T.). Además, la expresión “campos de concentración” usada de forma indiscriminada deja un sabor amargo en la boca…

En nuestros días ya existen buenos métodos para apoyar a refugiados en potencia en sus propios países natales, que aunque también requieren de dinero contante y sonante y del otorgamiento de crédito, no tienen nada que ver con el actual sistema “bancario” (por llamarlo de alguna manera; más bien es un sistema legal de especulación y apuestas), que en estos momentos ha enloquecido con la crisis.

Uno de estos métodos existe desde 1976, se conoce como el “microcrédito” y fue inventado por Muhammad Yunus, a quien junto con el Banco Grameen se le distinguió con el Premio Nobel de la Paz en 2006, “por sus esfuerzos para producir desarrollo económico y social desde la base”.

La organización Kiva con base en los Estados Unidos ofrece un concepto muy interesante en la rama de los microcréditos. En este esquema, un otorgante potencial (una persona o institución) tiene la opción de buscar a “su” beneficiario con base en diferentes criterios como el área de actividad económica, región de procedencia, etc., lo cual es encantador, ya que cada beneficiario tiene un pequeño sitio en Internet que incluye una foto y una breve explicación de su proyecto. No obstante, algunos ven en esta ayuda al desarrollo facilitada por Kiva el inconveniente de que podría haber consecuencias negativas para los países de origen de los beneficiarios: los créditos ofrecidos por Kiva carecen de interés y confieren ventajas de mercado a un sector selecto de la población, lo cual podría debilitar al sector bancario y a la economía local de los países en vías de desarrollo.

La revista NEON publicó recientemente un reportaje sobre los microcréditos en el cual se entrevista a Muhammad Yunus. Lo que a mí me parece digno de resaltar en esta entrevista es el siguiente punto: uno tiende a pensar que una vez otorgado el crédito por algún ciudadano del mundo con deseos de hacer del planeta un lugar mejor, no se volverá a ver ni rastro del dinero invertido.
Razones para suponer lo anterior, hay muchas: corrupción arraigada en el país del beneficiario, pobreza, guerra… No obstante, Yunus comenta en esta entrevista que “quien es verdaderamente pobre se sentirá absolutamente obligado a pagar su deuda, por la sencilla razón de que el hecho de haber recibido este dinero ha tenido consecuencias fundamentales y positivas en su vida. La moral de pago en las personas privadas es por cierto típicamente mejor que en la sociedad anónima. Para esta última, el dinero obtenido en forma de crédito es algo abstracto que desaparece rápidamente”

Pienso que el Sr. Yunus ha dado en el clavo con esta explicación. Y para muestra, basta un botón. Ejemplo de “sociedad anónima”: Lehman Brothers; ejemplo de dinero que desaparece rápidamente: certificados de Lehman Brothers.

Tal vez deberíamos reflexionar un poco alrededor del concepto del microcrédito y recordar por cierto el significado de la palabra “crédito”, que viene del latín credere (CONFIAR). Por citar sólo un ejemplo, es evidente que Yelba Del Carmen Gaitán García de Managua es mucho más digna de confianza que el Lehman Brothers Bank o el Kaupthing Bank. Ella, a diferencia de estas dos casas-de-apuestas-clandestinas-con-fachada-de-legalidad, ya ha pagado completamente lo que se le otorgó en préstamo. Que sería mucho esperar de Lehman Bros., o de Kaupthing.

23. May 2009 · Totontli · One Comment
Posted in: NON-BIRD

One Response

  1. Peter - 24. May 2009

    Ja, das mit den Mikrokrediten/Kiva ist eine tolle Idee. Bisher habe ich das Geld, was ich dort verliehen habe, komplett zurückbekommen (und konnte es dann erneut verleihen).

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